El Parlamento Europeo presiona para prohibir las patentes de semillas naturales

Un tomate y un brócoli han provocado la unión de la mayoría de grupos presentes en el Parlamento Europeo. Las patentes que la Oficina Europea de Patentes (OEP) otorgó a un tomate arrugado y a una variedad de brócoli anticancerígeno que se obtuvieron a través del cruce sin manipulación genética han derivado en una resolución por la que piden prohibir las patentes de plantas y semillas naturales.
El Parlamento Europeo acordó en una sesión plenaria celebrada en Estrasburgo una propuesta de resolución común (2019/2800(RSP)) su negativa a patentar plantas y semillas producidas mediante procesos biológicos naturales.

La Eurocámara cree que permitir que se patenten procesos de mejora convencionales de alimentos, como el cruce y la selección, dificultaría el acceso libre al material vegetal que es esencial para la innovación y el desarrollo.

Si las empresas pudieran patentar ciertas variedades de alimentos, podrían crear un monopolio que resultaría en una subida de precios y pondría en riesgo el suministro mundial de alimentos, lo que perjudicaría sobre todo a los pequeños productores, argumenta la resolución parlamentaria.

El Parlamento Europeo insta a la Comisión Europea y a los Estados miembro a garantizar el acceso libre al material vegetal, incluidas las características vegetales, ya que, a su juicio, “es absolutamente vital para la capacidad de innovación de los sectores agrícola y de la obtención de vegetales, su competitividad y el desarrollo de nuevas variedades vegetales, con miras a garantizar la seguridad alimentaria mundial”.

La resolución común adoptada en Estrasburgo considera que un mercado libre de semillas naturales sirve para hacer frente al cambio climático e impedir monopolios en el sector de la obtención, al tiempo que se ofrecen más oportunidades para las pymes y los agricultores.

Los eurodiputados solicitan a Bruselas y a los países que “hagan todo cuanto esté en su mano para proporcionar seguridad jurídica en lo que respecta a la prohibición de patentabilidad de los productos obtenidos mediante procedimientos esencialmente biológicos por parte de la OEP”.

De hecho, la propuesta pide a la Comisión que, al negociar acuerdos comerciales y de asociación con terceros países, trate activamente de asegurarse de que los procedimientos esencialmente biológicos y los productos que se obtengan gracias a ellos queden excluidos de la patentabilidad.

¿Qué es una patente?

Las patentes son una forma de propiedad intelectual que le da el derecho a su propietario a excluir a otros de hacer, usar o vender su invención. Son una herramienta para fomentar la inversión en innovación.

Las invenciones patentables deben ser nuevas, inventivas y aplicables industrialmente.

La Convención Europea de Patentes concede una excepción a la patentabilidad de “variedades de plantas o animales o procesos esencialmente biológicos para la producción de plantas o animales”.

Sin embargo, la excepción excluye los procesos microbiológicos y sus productos finales. La controversia en torno a la patentabilidad de las variedades de plantas obtenidas naturalmente se deriva de las diferentes interpretaciones de esta excepción.

La UE ha establecido un sistema que otorga derechos de propiedad intelectual a las nuevas variedades de plantas, el denominado “derecho comunitario de variedades vegetales”(PVR, por sus siglas en inglés). Es similar a una patente, y una vez otorgada, es válida en toda la UE. La principal diferencia con las patentes es que el PVR no impediría que otros agricultores utilicen variedades protegidas para seguir mejorando y desarrollando nuevas variedades.

 

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