BBVA, Bankia, Bankinter y Liberbank solicitarán la nueva liquidez del BCE

Tras una primera convocatoria desierta en septiembre, varios bancos españoles pedirán recursos al BCE por primera vez dentro del nuevo plan al acudir a la inyección extraordinaria de diciembre.

Cuando alguien se ofrece a pagar porque le soliciten dinero prestado, son pocos los que piensan que habrá quien rechace semejante regalo. Pero eso es lo que pasa con una parte de la banca española, que ha decidido que no acudirá a la segunda inyección del último programa de liquidez (TLTRO III) lanzado por el Banco Central Europeo (BCE) para estimular la inflación y el crédito en la región. La primera convocatoria, en septiembre, quedó prácticamente desierta en toda Europa.

Según ha podido saber EXPANSIÓN por fuentes del mercado, BBVA, Bankia, Bankinter y Liberbank serán las únicas entidades españolas que solicitarán al BCE su porción de liquidez el próximo 11 de diciembre. Estas inyecciones no son otra cosa que préstamos a tres años por los que la autoridad monetaria da a los bancos la posibilidad de obtener una rentabilidad igual a la penalización de la tasa de depósito, ahora mismo del 0,5%, a cambio de conceder crédito.

BBVA
“Dadas las condiciones favorables, probablemente tomemos la asignación completa de recursos, 20.900 millones de euros, en tres ventanas: diciembre de 2019, marzo de 2020 y junio de 2020”, anticipó BBVA a los inversores.

La entidad que preside Carlos Torres es la única que, tras el escalonamiento de la tasa de depósito (rebaja de la penalización en función del exceso de liquidez) cuenta con margen para captar liquidez adicional incluso aunque fuera a tener que dejarla aparcada en Fráncfort. Según las estimaciones de Goldman Sachs, BBVA podría captar 5.400 millones extra sin que el BCE empiece a aplicarle la penalización del 0,5% por el exceso de dinero depositado.

Por su parte, Bankia, Bankinter y Liberbank no han proporcionado una guía al mercado tan detallada de sus planes, aunque estas mismas fuentes sostienen que su idea es ir sustituyendo progresivamente el dinero que mantienen del anterior programa (TLTRO II). Estos préstamos vencen, como tarde, en marzo de 2021 y pagan un máximo de un 0,4%, 10 puntos básicos menos que el nuevo.

Bajo este plan, las entidades buscan asegurarse de que el exceso de liquidez que tienen depositado en Fráncfort no sigue creciendo y penalizándoles aún más.

Ausencias motivadas
En septiembre, la convocatoria del BCE para inyectar liquidez al sistema fue casi ignorada por la totalidad del sector financiero porque los bancos no estaban seguros de cuáles serían las condiciones finales en las que se concederían los préstamos antes de solicitarlos. Esta vez sí ha habido margen para la reflexión y la banca española ha calificado las condiciones de “muy favorables”. Ahora son fundamentalmente dos los motivos que han llevado a gran parte de la banca española a volver a ignorar estos préstamos :

1. Emisiones anticrisis: Los reguladores han forzado a los bancos a captar determinadas clases de deuda con capacidad de absorber pérdidas para que, en caso de crisis, puedan impagarlas y rescatarse a sí mismos. De esta forma, el peso de las pérdidas recaería sobre los inversores y no sobre las arcas públicas.

Pero estos requerimientos han ejercido una importante influencia sobre los planes de financiación mayorista de los bancos. Aquellas entidades que han acelerado las colocaciones para cumplir con las exigencias, han captado más dinero del que necesitaban. “Al final, si te obligan a emitir 500 millones en deuda subordinada, tienes el colchón exigido, pero también esos 500 millones. La liquidez nos sale por las orejas”, aseguran fuentes financieras.

“Es necesario ir contemporizando nuestros planes habituales de financiación mayorista con estas ventanas extraordinarias que ofrece el BCE”, sostienen desde una entidad española.

2. Alargar las ayudas: Otro de los motivos esgrimidos para no acudir a las subastas extraordinarias que el BCE ha puesto en marcha es la perspectiva de que los tipos bajos van a mantenerse muchos años. Bajo esta hipótesis generalmente aceptada, un plan de financiación responsable pasa por alargar el mayor tiempo posible esta liquidez que la autoridad monetaria concede en condiciones extraordinarias.

Muchas entidades abogan por mantener en sus balances el dinero del antiguo programa de inyecciones de liquidez lo máximo posible, casi hasta su vencimiento, para solicitar después, en las últimas subastas de la TLTRO III, los nuevos recursos. Con este plan, los bancos podrían disfrutar de casi siete años cobrando por pedirle prestado dinero al BCE, casi los cuatro íntegros del plan antiguo más los tres de los nuevos préstamos.

“Aunque esto supone ingresar ahora un 0,4% frente al 0,5% que ofrece la nueva liquidez, a largo plazo tiene mucho sentido porque permite maximizar la rentabilidad”, aseguran fuentes financieras. Las múltiples ventanas en las que se puede solicitar esta liquidez extraordinaria al BCE -una vez por trimestre- implican que “no es un tren que sólo pasa una vez”, asegura una entidad.

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